lunes, 19 de junio de 2017

E3 2017: ENTRE LO ESPERADO Y LA SORPRESA.



Ha sido un e3 sumamente extraño entre el cumplimiento de promesas sin hacer más promesas y la falta de un ganador realmente determinante, un E3 con mucho contenido pero sin franquicias nuevas que pudieran dar un golpe a la mesa. Una feria casi engalanada por la costumbre, como si fuera un día normal en un restaurante. Como si nos hubiéramos sentado esperando de antemano lo que nos iban a servir y cuando llega el plato soltamos un suspiro solo para decir :"pues eso". No hubo un chef que nos sorprendiera gratamente, no existieron muchas sorpresas, pese a que el mesero trajo rápido la comida.

Cada paso dado por las conferencias era exactamente el pronosticado con lo pronosticado, y por ello se dilataba lo que ya sabíamos, para evitar preguntas con respecto a la magia de lo que no sabíamos, de las sorpresas que queríamos que llegaran.  No habíamos visto absolutamente nada acerca del juego de Amy Henning de Star Wars y efectivamente no nos mostraron nada, ni de este, ni del juego de Respawn. Queríamos ver los enormes AAA exclusivos que nos hicieran comprar una nueva Xbox One X y salimos pensando que ni es necesaria una One original, así sea, de segunda mano. Es más que evidente que la consola de Microsoft está fuertemente centrada en el joven estadounidense que no lee mucha prensa, juega mucho Madden y le importa mucho ,al menos, un solo uso de su televisor recién comprado en 4k.


Esperábamos el nuevo Assassins Creed y pese a un salto de dimensiones y características jugables y estéticas, a la tercera visualización se pierde lo llamativo: el sistema de base sigue siendo el mismo y vuelven a entrar las dudas. Justamente lo que esperábamos. En esa misma conferencia, Ubisoft monto de nuevo un show lleno de juegos que hay que coger con pinzas o que atribuyen al lema de "no todo lo que brilla es oro": The Crew 2 se fue desmejorando gráficamente en menos de 5 minutos y pese a que más de uno se le agüó el ojo con el anuncio de Beyond Good & Evil 2 reconsidero reenfocar las esperanzas. Precuela, mundo abierto, procedural, online y más encima: "This presentation is day zero of development", que se llame como aquel juego es pura casualidad al final.

Yo y millones de personas mas conectadas a sus redes estábamos esperando con una comodidad apabullante que Sony hiciera una presentación que nos hiciera gritar y zambullirnos en esta carrera por las expectativas, como lo había hecho en las dos anteriores versiones. Esperabamos lo inesperado. Y como si la vida de los jugadores no fuera mas de rascarse la cabeza, nos dieron exactamente lo esperado. Incluso menos. Recibimos gameplay un poco distante de Days Gone que juega en la zona de confort de The Last of Us, un Monster Hunter de texturas feas, un Detroit que se desdibuja por el Shyamalan de los videojuegos llamado David Cage y que ya parece aburrirse hasta de si mismo, un God of War que promete la misma sensación de poder jugable y estético típico de Santa Monica Studio que ya vimos el año pasado y un gameplay de un Spiderman que facilmente puede ser el juego de la feria pero que nadie pudo jugar solo para confirmar el hecho de que la generación de jugadores que no termina su montón de juegos, necesita ser paciente. Al menos hasta la mitad del primer semestre de 2018.



Sin embargo todas esas promesas por mas lejanas que parezcan, conllevan a un nido de aspiraciones que son muy validas para con este medio. Vale la pena ilusionarse por un 2018 que tendrá un vistazo de un gran ausente aquí como The Last of Us 2, un juego de las dimensiones de Red Dead Redemption 2, el mismo God of war tal vez en Marzo y un Spiderman que puede ir más cerca de las fechas decembrinas de que lo imaginamos. También es justo que los jugadores más emocionados se sorprendan como niños, ante lo extraño que resulta el bombardeo de las franquicias de siempre, tan temprano, en Nintendo Switch: un Mario que produce una inmensa felicidad y un recuerdo muy fresco al de Nintendo 64, un nuevo Kirby, Xenoblade, Fire Emblem y finalmente un nuevo Yoshi.

Además, pese a que solo fue hasta ultimo termino donde salieron a relucir las sorpresas, vale la pena un mundo del videojuego donde se sabe que se está haciendo un nuevo Metroid Prime y un nuevo Pokemon. La gran N, lo ha hecho tan correctamente que me resulta sorprendente y el que se queja de la consola aduciendo que su catalogo no es tan puntero solo esta sacando excusas para no decir,simplemente, que no quiere comprarla. Tranquilo nadie tiene que.



Por si hasta ahora el análisis de la conferencia pudiera parecer neutral, es necesario cerrar con un aire positivo. Ha sido un e3 extraño, pero no uno malo. Tradicional, costumbrista, cero romántico pese a las lágrimas del desarrollador de Mario + Rabbids: Kingdom Battle y falto de sorpresas. Nos hemos ido con las dudas del trabajo de From Software, de saber que ha estado haciendo Retro Studios todos estos años, de como irá el remake de Final Fantasy 7, de las ausencias de Sucker Punch, Resident Evil 2, Shenmue 3 y sobretodo, del incierto de Konami con sus pachinkos y de Platinum Games sin un futuro por delante.




Y de repente, me brillan los ojos cuando de entre las sombras y esquinas ocultas menos pensadas salieron las sorpresas. Sorpresas que nos hacen mirar el calendario y esperar lo mejor de nuestros bolsillos. De la versión del E3 2017, me llevo el diseño artístico de The Last Night, lo sobrado del contenido de Breath of the Wild, la brillantez jugable de Arc System con un Dragon Ball Fighterz venido desde el mismísimo cielo a rescatarnos. Un Gran Turismo Sport al que le dedicaremos mas de unas cuantas horas viéndolo entre efectos de iluminación, competencias, hdr y ruidos de exhostos. Un hermoso y melancólico Ori que iluminará en el catalogo de Xbox y un pensamiento de "tal vez", si el dinero sobra, para Evil Within 2 que puede dar mucho de que jugar.

Inclusive si lo pensamos bien, ha sido un E3 de contenidos sólidos en el que han brillado con dudas ,eso si, primeras personas como Wolfestein 2 y un Metro scriptado. Es más, finalizó con una promesa muy bestia que nos da a entender como pueden lucir los videojuegos en el futuro, de como se pueden sentir y de como pueden ambicionar,si claro esta, el dinero, el publico y las condiciones lo prestan. Me voy con Anthem, aunque tal ves no deba tener estas pasiones que me despierta un personaje extraño que no llegue a lucir así de bien como se ve. 



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